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PROEMAS


 

Los pájaros que trinan esta mañana

anuncian soledades de fríos secos.

 

Los oigo piar con recato. Como no queriendo

molestar, al que todavía duerme.

 

Pioneros del alba y luciérnagas de la voz;

¡hay que ver lo poco que pesan en el aire,

lo feos que son y que hermosura presentan!

 

Deberíamos llamarlos soprano-viento,

no sé por qué se les llama pájaros.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

II

 

Mire usted que guasa tienen

las circunvoluciones

que nunca sabes si van o vienen,

y hasta suelen usar poses

de inadecuada ñáñara.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

III

 

Con las pocas palabras que usamos al hablar

y nos entendemos,

yo no sé por qué hay tantas páginas

en los diccionarios.

Si la utilizáramos todas, tendríamos

que estar haciendo paráfrasis continuamente...

y pa’eso, na.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

IV

 

Escribo orifrés

y nadie sabe

que me acabo

de poner

una medalla.

 

Y es que hay conceptos

tan complicados...

como por ejemplo

la “trinidad”

que no se sabe explicar

porque es inexplicable,

lo mismo que los poemas

asentados en la diatriba

de un petrel.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

V

 

Pancracio no fue un santo,

sino una modalidad de combate griego

que usaron los romanos como divertimento,

porque lo acabo de leer en el diccionario...

 

Y yo poniéndole perejil, como un tonto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VI

 

En cápsulas de mejor mayorar

andan los políticos repartiéndose

la moreda.

     ala, ala

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VII

 

La casa de enfrente

la han pintado de verde.

 

No sé que esperanza tienen,

pero debe ser algo importante.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VIII

 

La materia gris es un ábaco

cuyas cuentas se adhieren

a la coyuntura del sentido común;

el suceso aleatorio vacío

se alinea con la demencia

en la rapidez de pasar las bolas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

IX

 

Las esquinas son peligrosas,

nadie sabe lo que puedes encontrar

al otro lado del ángulo.

 

El viento cuando sopla

no gira las transversales, hace pasillos.

 

Son las aristas inoportunas

como cuchillos que cercenan las decisiones

en un conflicto,

produciendo siniestros repertorios

de dudas.

 

Al llegar a un hueco cóncavo

busque la bisectriz o hágase líquido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

X

 

Me visitaron ayer los amigos

en el dormitorio

porque pensaban que me moría.

Rezaron por mi ánima

y me animaron

a no darles el gusto de verme morir.

 

 

Cuando desperté de la neutra situación

y se mejoró mi cadáver,

ya no me visitaron más, tenían

mejores cosas que hacer

buscando nuevos morbos divertidos.

 

Y es que los amigos son pa’las ocasiones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XI

 

Había un solar frente a mi casa

que me impedía mirar la ciudad.

 

Ayer lo vendieron para construir

rascacielos de cristal

y asfaltaron los contornos.

 

¡esto ya, parece otra cosa...!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XII

 

Presiento que todo va a cambiar

y mejorarán las cosas que confluyen.

 

De la piedra de basalto irá naciendo

el pómez, en versos prodigiosos.

 

Los hombres satisfarán sus gustos

y ambiciones, con cortesía y amistad.

 

Y quizá los espacios se consagren

reparando las fronteras con toboganes de agua.

 

Y hasta es posible que la humanidad se organice

como una empresa única con beneficios.

 

Las diferencias sociales se disiparán

y en vez de matarnos, nos lameremos las heridas.

 

Acabará la miseria, la grandeza de unos pocos

y la vorágine frenética. Nos amaremos

en los pajares y verdearán los trigales.

 

Presiento que sí, que yo lo veré

cuando me haya muerto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XIII

 

Cuando el arjé

se convirtió en logos,

el mundo sintió fiebre.

Entre calentura y calentura,

como orate sin rumbo,

el hombre, desde entonces,

se hizo de sí, prisionero.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XIV

 

No me llames loco

porque no haga versos razonables:

¿acaso sabes tú, qué es cordura?

 

 No me llames loco

porque escriba amplifitilemas

o pempatefas en versos raros.

 

Deja de fastidiar con las maracas

que la eternidad se pasa pronto,

y por mucho que acumules,

de aquí

no te vas a llevar ni miajita.

 

Que no me llames loco

porque diga botaratadas, y si tienes

que contestar algo, háblame sin asonancias

ni versos consonantados, en estrofas

con decimales.

Pon el pan sobre la mesa y no guardes el vino

para que comamos todos, ¡reflorijuncius!

 

...anda, dime que son locuras lo que digo¡

 

Mira, el significante, no revela el significado

a pesar de la cábala. Por eso digo y pregunto

¿cuál es la plétora del sentido?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XV

 

Estaba tan aburrido y harto

de no hacer nada,

que de la nada lo hizo todo;

y como de donde no hay

no se puede sacar,

todo lo jodió.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XVI

 

Olvidar y recordar,

recordar y olvidar,

vivir, revivir, ausentarse,

volver

en sí,

buscar por todos

los rincones,

vaciar y volver a llenar

descubriendo que estamos solos,

sentados en medio

de un desierto,

y no hay más que tú mismo

y la arena,

el viento

y la luz,

y el agua escondida

que hay que volver a buscar

para reencontrarse.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XVII

 

Pasó la tarde y el día

como hilo de tejer alfombras persas

rellenando horas en el vacío de un Tabriz.

 

Y reclinó la luz y todo fue silencio

como rítmico movimiento de un pedaleo

que envuelve la trama en el enjullo.

 

Y la textura de las letras era imperceptible

al igual que las lágrimas de los peces

en una fuente confiada y sin agua...

 

Yo sigo esperando que alguien me devuelva

mis canicas de cristal e imbuirme

en mis juegos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XVIII

 

Sopa de letras = cultivo,

caldo apriorístico

con posible sentido de razón

todavía sin sentir.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XIX

 

Para reivindicar lo nuestro

nos sublevamos.

Cuando ya lo poseemos todo,

extinguimos.

 

Cuando perdemos los privilegios:

vuelta a empezar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XX

 

Futuros inesperados, llegan,

y nos refugiamos en ellos

acolchados de años

y frío

 

 

 

 

 

XXI

 

Marioneta que cortan los hilos
guiñapo seguro.

Libertad de tatuaje
mancha eterna.

Libro que libra lóbrego
agüero de soledad.

Celosía que divide
comienzo y fin.


 

 

 

XXII

 

¿Te has dado cuenta, Teófilo,

-amigo desambiguado-

que los fuertes se hacen poderosos

por la fuerza y el engaño –unos cuantos, no

 

Que usan a los más débiles como obreros,

les pagan mal, les maltratan, les prometen

y después les arrojan a las fieras

para consolidar su poder y su fuerza.

 

Que con la riqueza de las estructuras creadas

se hacen cardos y decumanos privativos,

arcos de triunfo, grandes villas y anfiteatros

y comen buenas viandas.

 

Que el agricultor, albañil, ganadero, pica-piedras,

leñadores, artesanos y amanuenses,

sudaron el pan

ganando cuatro cuartos

y luego se lo comieron los mandamases

con los altos tributos, y se hicieron así más altivos

y dominaron mejor al mundo?

 

¡¿Te has dado cuenta qué arte tuvieron?¡

 

Además inventaron la Biblia en pasta

para que tuvieran miedo... o consuelo:

“bienaventurados los pobres... de espíritu,

los que padecen sed y hambre

porque de ellos es el reino de los cielos”

 

Ay, pero se les olvidó poner: “el reino de la tierra

es nuestra”. Firmado, la logía de los portentos.

 

 

 

XXIII

 

Un galeón

prendió el velamen

con fuerza 7 del viento

e huye

hacia la luz.

 

Se embebió

en la curva del horizonte

desapareciendo

para vivir con Tritón

y los peces de plata.

 

Un ánfora

quedó en el flote

con un papel mensajero

en blanco

donde el capitán quiso escribir:

“estoy soñando, no despertarme”...

pero no le dio tiempo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXIV

 

A la oscuridad se adapta

el ojo humano

como cuando se desciende

a un sótano en extinción

donde los muertos yacen

muy tranquilos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXV

 

Los signos externos

producen oráculos inevitables.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXVI

 

De la poesía clásica no queda

más que su osamenta.

Ha vivido durante tantos siglos

que está enmomiada y cadavérica.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXVII

 

En el reverso de los vientos alisios,

encontré la pluma

con la que se escribió la crónica

de la vida inmemorial

de los salvadores del ser humano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXVIII

 

En el pilón de doce caños
se oía el agua
con la misma musicalidad
que producen los dedos diestros
en las teclas de un clavicordio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXIX

 

Después de tanto,

nada fue para tanto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXX

 

Carátulas finas

de delicadas formas,

se encuentran,

se avienen,

se viven

desde los tuétanos,

como fórmulas sociales

en medio

de la estafa,

la falsedad,

y el desatino.

Y concluyen,

echados del lado izquierdo

en el sofá,

que como todo es una función

del círculo,

lo mejor es vivir a tope

y que se jodan los otros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXXI

 

Queremos un trabajo fijo y bien remunerado,

una casa con piscina a ser posible,

un buen auto que nos traiga y nos lleve,

ropa de marca en un fondo de armario,

buenas viandas, cervezas enlatadas,

e hijos becados en colegios de élite,

algún que otro viaje o crucero

y tener buena salud y varias amantes.

 

¡coño, como los ricos! ¿por qué no?

 

¿Por qué hay tanto pobre y miseria

en éste mundo globalizado siglo XXI

y tan pocos ricos, pero tan ricos,

que podrían alimentar a todo el orbe

los muy...?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PROVARGACIONES

 

 

 

 

XXXII

 

Versos que se duelen en el verso

amarrados con cintas de colores,

prisioneros de la imagen del sentir

calamidades

y gozos,

sombras de la realidad que apartan

lo oscuro,

paradigmas de avance, como tanques

en una guerra sin fin, de palabras.

 

Saber, sin saber que se sabe,

en coyunturas de luz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXXIII

 

Cada vez
hago versos
más pequeños
porque llegué
por fin
a saber
que
la nada
es algo...(es mucho)
de donde
nace
todo

Vivir
en el vacío
para
llenarlo
con hojas de luz
como planetario
donde giran
los
planetas
soñados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXXIV

 

Hostigado por la poesía

dejé los versos preferidos

al lado de un maniquí

y al poco lo observé mirar

de reojo

y llorar como un humano.

 

Empezó a llover,

el agua por las goteras

fue borrando las palabras

de Rimbaud y de Valente,

de Neruda y Mallarmé...

 

quedaron papeles rugosos

en espera de ser envoltorio

de algún bocadillo de pan

y queso.

 

No fue una tragedia, fue el hambre

quién borró las huellas del pretexto

como en una guerra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXXV

 

Trato de aventurar

la fábula del destino

en poemas,

revelando la inconsistencia

que permanece en los sueños

que entran hasta los tuétanos

y acumulan dominios falsos.

 

La realidad es la refracción

del bien social y el goce de la paz:

el sueño lo contrario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXXVI

 

Hoy no me importan las resonancias de los versos,
ni los laureles, ni el saber,
pues nada hay delante que me estorbe
para ir acarreando el destino.

Siento el mareo del devenir incierto
en el cuerpo desabrido y truncado, torcaz al vuelo,
y la conciencia luchando con los miedos, frío sudor,
fragilidad de sopaviento, penachos aire
sin pies ni cabeza;

que no me sirven los mitos,
ni la revelación de los amores, ni la eternidad,
pues aún cuando haya buscado tanto, escrito mucho,
estoy sin alma y el cuerpo es una ruina...

¡A mi qué me importa la poesía y el arte, hoy!...

me importó siempre la vida,

el pensamiento absoluto, la energía, nunca
la materia que produce el sentimiento, ni el corazón
con migrañas en el verso, ni la idea sublime del ritmo
de los dioses...

ya no me importa nada, porque el eco
no vuelve y va hacia allá, y ahora estoy planeando
como un búmeran roto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXXVII

 

Con esa sensación de no saber escribir,
escribo cuanto puede la tinta de un tintero
extenderse en un papel. Soporto
entre los dedos el bolígrafo y la negra
tintura, como si fuera la defensa de un calamar
que emerge veloz, con la misma magia
e inexplicable emoción, que me produce
lo fascinante de saber que el corazón late
lo que dura una vida sin parar, sin resortes
ni cuerdas, ni pilas, ni voluntad propia, e impulsa
la sangre por todo el cuerpo, hasta recorrer
millones de kilómetros dando vida.

Al final, todo finiquita
y yo dejaré de escribir -nada concreto-
como cualquier obsesión que defiende
la existencia y la entretiene, al igual
que otros encuentran, en su mezquindad
irresoluta, la satisfacción en acumular
billetes de banco, coleccionando poder
y lujo insólito, yo acumulo poemas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXXVIII

 

He querido hacer poemas

que parezcan que no lo son,

pero que lo fueren

aunque tengan la voz distorsionada,

sin eufemismos

sin afiches

sin imágenes

y sin estructuras melindrosas,

que parezcan raros

y no decir nada,

parecidos a la sociedad global

-con buenas intenciones sin resolución-

como las crisis y los críticos,

para que pienses

y te liberes

cuando te reivindiquen el amor

con el beso de Judas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XXXIX

 

Golpes de talismán

profanan las creencias.

Creencias venidas del sufrimiento

que resuelven esperanzas existentes

aunque sean falsas.

 

Falsas deidades, falsas doctrinas,

falsas falsedades, falsas, falsas.

 

Si no hubiera tanto dolor y duda

no sería necesaria la poesía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XL

 

Preso de ti, poemario,

apremio el tiempo

entre barras de versos,

hasta terminar ésta condena

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XLI

 

No puedo decirte el secreto

de los versos que emanan de fuentes cómplices

porque no lo sé...

 

como no sé del origen impulsivo

que me llevó a coger tu mano, besar

tus labios y desearte...

 

No lo sé, como desconozco el poder

intuitivo de mis palabras en un poema,

cuando dejo que la tinta se deslice con garabatos

que llevan nombres propios de emoción.

 

Sé que son como fulgurantes médanos solares,

heridas que sangran o columnas de marfil,

predios de piel sedosa, caricias por el goce

en un impulso de amor.

 

Sólo sé que lo revelo y lo descubro, 

lo imagino y lo escribo,

pero no sé su secreto: algún gen supremo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

REFRACCIONES

 

 

 

 

 

XLII

 

Te pregunto

¿nos morimos o nos renovamos?

yo no lo sé...

por eso te interrogo a ti.

 

Prenden artificios numerarios

en pruebas de hipótesis extramuros

como alucinógenos de vida

que dicen arrastrarte por bosques

de sendas claras... y hay luz

 

¿dónde está la prueba del más allá?

 

yo no lo sé...

por eso te despierto a estas horas.

 

Tengo miedo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XLIII

 

Queda poco.

Las personas mayores

ya no vuelven.

Mañana es otro día

pero el reloj no lo sabe.

El perro ladra

avisándome que ya es tarde.

 

Aunque escapé de la tribu

la tahona sigue abierta

y los crepúsculos

sin inconsistentes fiestas

de la incertidumbre.

 

No me preguntéis

por el rincón del acuario,

porque se me hace

que nunca tuve agua ni pez,

aunque, a veces, estuve

como pez en el agua.

 

Cuando duermo

me creo que soy de hielo

y río.

 

 

 

 

 

 

XLIV

 

Acaba de pasar una paloma
y el tren que va hacia el norte
ya se ha ido.

He escrito una carta a Don Invierno
para que vuelva pronto con algo de frío,
pues ya no bajan la nieve en burra
por el camino del neveral
y se oyen quejas sordas que aterrorizan.

Silverio es un buen amigo
y hace sortilegios para que llueva
a cántaros.

Pobrecillo. Yo no sé si está loco
o es inocente. Buen amigo sí,
pero no llueve.

Acabo de arrancar del calendario,
julio, agosto y septiembre, a ver
si el verano, se baja del púlpito y se va
con su monserga a otra parte.

Sí, ya sé. Piensan ustedes que estoy chiflado.
Pues quizá. Pues no me extraña... con ese
rosetón de oro macizo ardiendo
sobre la cabeza, ¿quién no desvaría?

Me gustaría vivir en la sierra, junto al río,
y sentirme rebelde con rebeldía,
donde no me viera el astro Rey
y enviarle un misil de hielo...


 

¡Fuente de vida, fuente de vida: una mierda!
si hasta las lagartijas llevan sombrilla.

Lo siento: soy anarquista de la climatología
y me gusta elegir la que me da la gana...
 ...¡mire usted como se han muerto los páramos
y cómo están los trigos secos!...

Voy a luchar contra el Rey, porque soy
republico_climatológico, y si fuera necesario
me haré comunista, repartiendo al proletariado
tantas onzas de frío, como de calor, durante todo

el anuario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XLV

 

Éstas nubes de perla gris

divisibles y veloces

en imágenes de alucinación imaginaria

cargadas de líquido elemento

pareciera que quisieran llover diluviando

- y así lo están haciendo por todo el mundo-

con la intención de limpiar

artesonados sociales, ya mugrientos

por el tiempo del abuso y la avaricia,

y que habría que restaurar...

 

sin embargo se refracta

sobre los pobres indigentes, ya maltrechos

por la miseria,

que poderosos señores les proporcionan.

 

 

 

 

 

 

 

 

XLVI

 

Ahora que pasó el tiempo

y todo parece renovado

-hasta los hijos y las plantas crecieron-

se acaba de reinventar el tranvía

y las rotondas.

 

Los aparcamientos subterráneos

aumentaron los barrios

y las grandes construcciones

estrecharon las calles

en la ciudad.

 

Ya no hay donde aparcar

y quedan dos soluciones:

vender el automóvil

o llenarle las arcas al alcalde.

 

Los abetos y los cipreses, fuera,

crecieron las farolas...ahora,

ahora me vienen con esas

que ya soy mayor.

 

Demasiado tarde las agudezas provincianas,

los pensamientos de vanguardia y los élitros

del viento, sofocando fuegos pluviales

donde no los había.

 

Que lástima no poder ya desandar la tarde

y volver a empezar otra aurora

con lo que uno ya sabe.

 

Que lástima no poder desenvolver

el pasado, y ver el desnudo del tiempo.

 

Que lástima no tener fuerza ya

y arremeter contra la legislación vigente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XLVII

 

Todo lo demás,

está de menos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XLVIII

 

Fantástico, fantásticos

olores de azahar se desprenden

entre polvo y viento,

acumulación de conciencias

viajando por un acantilado

como aves migratorias

en el universo.

 

Entre medias vamos nosotros

a no se sabe donde...

fantástico.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

XLIX

 

Yo recuerdo que nací

en una vivienda muy pequeña

situada en un corredor

que daba a un patio,

el patio a un pasillo,

el pasillo al portal

y el portal a la calle.

 

Tenía un ventanuco arriba

en la pared,

un retrete comunitario

y una fuentecilla de hierro de forja

con un grifo dorado

que tiraba el agua al patinín.

 

Yo vivía más en el pasillo-corredor

que en la vivienda...

apoyado en pared, las piernas

me llegaban a la baranda;

cuando pasaba la viejita de al lado

me encogía, luego estiraba un pie,

la señora tropezaba, a veces caía,

y yo salía corriendo...

es que era muy vieja la Isidora y vestía

toda de negro

con pañuelo a la cabeza...

 

me daba miedo

 

 

 

 

L

 

Los veranos de entonces

eran una delicia.

 

Los niños no nos íbamos a la playa,

ni al campo, ni a jugar a tenis, ni al pueblo

ni al río...

eramos de Madrid y allí estábamos.

 

No sabíamos ni qué era el mar,

ni distinguíamos un pino de un álamo

o si había más ciudades que la nuestra.

 

Sabíamos que por mi calle

pasaba el tranvía con trole y cuerda,

y cuando se oía en los rieles el ruido metálico,

es que ya iba, calle abajo.

Entonces corríamos a pillar el tope y sentarnos

para hacer un viaje gratis asidos a la guita

del trole...

 

Y así nos divertíamos. La calle era nuestra.

La habían puesto allí para que jugáramos.

y nos pasábamos el verano jugando...

jugando a las bolas, al trompo, a la cuerda,

al pilla-pilla y con el tranvía.

 

El veraneo era una cosa muy rara

que hacían los señoritos...

 

Lo mejor de la vida era

jugar en la calle.

 

 

 

 

 

LI

 

Qué fuerza extraña e invisible

separa en un instante

la noche del día,

lo antiguo de lo nuevo,

lo tuyo de lo mío,

lo concreto de lo ambiguo,

tus labios de los míos,

el sueño de la muerte.

 

Qué fatal augurio nos espera

desde los entornos huidizos

tallados en refugios de roca

sin hallar quién nos consuele

ante la soledad de una imagen

remota, inerte, estática y fría,

hibernada por el tiempo y el deseo.

 

Dónde está la repisa

en la que se deposita olvidado

lo imposible.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LII

 

Me puse a pensar
en el tubérculo
y encontré la formula 
de la relatividad 
E=mc2
en un libro que no era
la bíblia
  
El cachemir puede servir
de puerta
en una chabola
siempre y cuando las verdades
sean ciertas
o si las verdades se confirman
con los acontecimientos
y no por la teoría
ni la doctrina
  
Rompí un cascabel
y se cayó la bolita:
ya no suena.
No sé si podré arreglarlo
o tendré que pedirle a algún dios
que me ayude.
Todo dependerá de mi ignorancia.
  
Tocomocho, tocomocho,
2 más de2 de una mano, son 7 de2,
o no.

 

 

 

 

 

 

LIII

 

Un día cualquiera de éstos

cogeré el petate,

la manta y la bota de vino,

un buen calzado,

e iré a recorrer el mundo

pisando sendas

que no haya recorrido nadie

jamás.

 

Pensareis que estoy loco.

Pues sí señor, lo estoy, ¿y qué?

 

Sabed que voy a buscar topacios

para colgarlos en el árbol de la ciencia

del bien y del mal. Y voy a ver

si me encuentro alguna zarza ardiendo

que me diga alguna cosa importante

que yo no sepa.

 

A ver si me habla del misterio del ombligo

y el origen del cordón

que une a los hermanos, atados en cordada,

como corderos al matadero.

 

 

 

 

 

 

 

LIV

 

La casualidad del día

radica en la inmortalidad

de los frisos grecorromanos

que prestigian el pasado

e ilusionan el presente.

 

Fatal encuentro

el que tuvimos al nacer

y ser esclavos de faraones:

tuvimos que yacer en pirámides

acompañando al señor

no fuera a ponerse enfermo

allí solo.

 

Digo luz

con rumores de pupilas,

digo abracadabra

y no se cumplen los deseos,

digo capdal

y no encuentro huellas,

digo poesía

y encuentro fuga en el poema

digo, con matices,

pórticos de piedra dulce.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LV

 

La vida

Es un juego pesado y lento

de cubilete y dados,

donde la suerte está, en el aire

que transforma la soledad

en aburridos y asquerosos ciclos

de nihilismo.

LVI

Estoy tan solo,

que sólo...

sólo siento

que estoy solo

 

LVII

 

La tinta,

tinta el tintineo

de un tan-tan.

 

Con la pluma de un gallo

yo tanteaba

la letra de un cántico

con promesas de amor.

 

 

 

 

 

 

LVIII

La poesía es una droga que alucina
con visiones que se esparcen
en modos infinitos
de impotencia.

Espejismos inexistentes
que acurrucan los cuerpos
en los fatuos fuegos espirituales
que abundan en los deseos.

El poema es un orgasmo mutilado,
un avatar de sueños y de magia
acumulados en esferas volátiles.

Y tú y yo, aquí, tendidos en la nada,
observando cómo palpita tu corazón
y el mío,
nos extendemos en las volutas divinas
de un imaginario cuadro
de Van Gogh.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LIX

 

Gris un día fue
cuando sucedió lo inesperado,
y a poco que llegó la nada
se ocultaron los girasoles,
la noria daba vueltas locas,
estábamos tú y yo en el jardín
y nos abrazamos apresuradamente,
nos desvestimos, hicimos el amor
y allí se acabó el mundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 



 

 

 

 

 

 

 

LX

 

Como una lúdica travesura de borrachos
se presenta la escena
vestida livianamente y vomitando alegría.
 
¿Qué hay detrás del árbol de aquel bosque?

Y cuanto más divertimento haya y mejores
regaderas de garrafa
y puedan fornicar y hacer viajes en trance
más les parece que fluye la vida.

¿Acaso están abocados al pretil?
 
Los vagamundos no tienen límites, ni tienen
silbatos que al azar les manden
y prefieren pernoctar en un sendero, más
que cambiar el mundo.
 
¿Dónde están las palabras que escribí en el viento?
 
Fructífero timón que no da vueltas, maleficio
de sintaxis e inmolados cadáveres que quieren resucitar
y de pronto estalla una arteria
y Venecia se inunda de dragones esmerilados,
sin vivir la juventud.

 

 
 
 

 

 

 

LXI

 

Apenas me quedan folios

para escribiros más cartas

desde ésta isla desierta

en donde naufragué, hace ya

mucho tiempo.

 

Por eso callo y escribo

en el aire,

humeo desde el cráter

pesadillas

de fuego licuado en magma,

que va bajando, en serpiente

lenta,

a quemar la espiga que planté.

 

Al fondo hay un árbol hueco

que me presta cobijo

cuando llueve.

 

 

 

 

 


LXII

Se me acaban de escapar

de éste poemario

los poemas,

de la misma forma

que cuando llega un pajarillo volando,

se posa en el macetero,

pía

y cuando levantas los ojos

ya se fue.

 

Y así pasan las cosas,

como batallas perdidas en hoja de cuadrícula

-sin escribir una letra-

la poesía se escapó

desde el filo de un alfeizar

tras el crisol de un silencio

y otro también.

 

Los poemas son como el paso

de los solsticios y equinoccios, raras avis,

que vienen y se van

ficciones, frenesíes profundos,

mentiras y verdades,

ritmos circadianos de imágenes secretas

donde se guarece la realidad

que corre por las fibras vidriosas

de las venas.

 

Son un pulso

un lazo incompleto

una amarra suelta

un éter inconsciente

un sonar de ondas

de melancolía

pasiones

y sueños

con palabras fugaces.

 

 

 

Oh, ya han pasado casi dos horas

y aún no escribí nada...

voy a ver si escribo algo provisional...

al menos...

 

 

I

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

© Luis Vargas alejo 2010

 

 

 

 

 

 

ÍNDICE

 

Prólogo ........................................................pág.     3

 

Proemas  ......................................................pág.     8

 

Provargaciones ............................................pág.     37

 

Refracciones ...............................................pág.      48

 






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