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APROXIMACIÓN AL ULTRAÍSMO  DE 1918

Y MEGA-SUPER-NEO-ULTRAISMO DE HOY siglo XXI

 Autor: Luis Vargas Alejo

Artículo de opinión

“La confabulación de los tiempos, de los sistemas y de las  tendencias poéticas”

   

Yo no sé lo que hay que aprender para   escribir bien poesía hoy. Ni lo que hay que prender para limpiar el bosque de hojarascas y malas hierbas. Hay un tal maremagnun de “dimes y diretes”, de aproximaciones, tendencias y estéticas, que no sabe uno a que carta quedarse.

La opinión más generalizada es que “la poesía, la lírica, es la expresión de un sentimiento",  y  si esto fuera así de fácil, a todo el que revela un “¡ay!”, se le debería considerar poeta. Pues no señor: ni todo el que llora mama, ni todo el que mama deja de llorar. Yo creo que la cosa es más complicada, porque en poesía, como en todo arte, no sólo interviene el fondo, sino la forma, y no sólo la forma, sino el fondo. Hay que tener una impresión, un tema, una sensación, una pasión, una estética, un léxico apropiado, un carisma, una vocación, una devoción y saber alzar la voz casando las palabras en justa boda, aceptar que existen divorcios de palabras y de seres y no cometer el error de contar cosas o narrar nuestras penas y alegrías en forma versificada, sino hacer sonoro el ritmo interior de los subyacentes sueños y deseos que habitan en el poeta y producen exordios musicales en la caja de resonancia de los “otros” de la manera más cotidiana, más abstracta o más simbólica, pero con loa novedad de ser distinto a la realidad o ser la realidad de lo distinto: la creación lírica real y tendenciosa de un ser humano, aunque su poema, parezca que no dice nada y lo diga todo. 

No sólo es una manifestación literaria, es un arte evocativo, un lenguaje no convencional, emotivo, pasional, un contexto anagramático, una  recreación y una revelación, ejercitada con los medios menos tangibles, ni plásticos ni instrumentales, que sólo utiliza el arte de la poética: el verbo, “garrapateado” con los signos que configura arbitrariamente la palabra, su sonido, su semántica y la forma de hilarla para que reconvierta en poema, verso a verso, con sentido figurado, real, incluso sin sentido o con palabras inventadas. Realmente, ser buen poeta no es difícil: es dificilísimo. 

En nuestros tiempos más inmediatos ha habido muchos movimientos lírico-poéticos con el afán de expresarse a través del arte de la poesía. Todos le han dado un rasgo peculiar, un tono, una forma, una estética, y todos han tenido una voz rítmica. Todos han sido delimitados hasta la fecha, todos han sido innovadores en su momento, y han ido sucediéndose unos a otros, para preparar el camino de nuevas invenciones o modelos paradigmáticos de expresión poética. Ninguno de ellos ha sido fácil de captar, de descubrir, o de experimentar, y sólo unos pocos poetas lo han trasmitido con autenticidad y rigor.

En el habla hispana comienza la historia del modernismo con la tendencia Ultraísta, a la cual pondré de ejemplo para referirme cómo se descubre un camino, cómo se recorre, cómo hace historia y cómo la historia se repite. La poesía de hoy, aún tiene los rasgos ultraístas y, los rasgos del posterior surrealismo latente y el manifiesto de Bretón en 1924 o el manifiesto antiartístico de Lorca en 1928. La poesía hoy aún tiene los rasgos del modernismo del futurismo y neo-modernismo. Aún hay muchos puntos en común, o al menos, a mí me lo parece.

El Ultraísmo fue un movimiento poético típicamente hispánico, que tuvo cinco años de vida entre 1918 y 1923. Fue incitado o propulsado por la tendencia creacionista del chileno Huidobro. Constituye el inicio de la poesía vanguardista del siglo XX en España. Su influencia continuó, en algunos rasgos, en la llamada Generación de 1927, posteriormente en alguna otra tendencia, como el futurismo, creacionismo (que no es antes ni después del Ultraísmo, sino que se dan a la par), surrealismo y otros.

Si la estética de la poética ultracionista se ignorase o se obviara, si se ocultara, sería muy difícil explicar la trayectoria poética del siglo XX y XXI  en todo el mundo de habla hispana.

Aunque este movimiento fue muy efímero (ya que no se manifestó en ediciones o antologías, sino a través de revistas literarias) tuvo una fuerza grande y convulsionó la antigua forma de poetizar, movió a los poetas a una revolución estética de la poesía en español, uniéndose a los movimientos poéticos vanguardistas de Europa de aquel tiempo.

Fue una reacción rebelde contra la rutina poético-literaria y la inercia modernista de la realidad cultural de finales del XIX y principios del siglo XX, incluso social ya que surge terminada la 1ª Guerra Mundial. (De la misma forma –en cuanto a reacción rebelde- que, ahora, lo están haciendo los tendentes al llamado realismo-sucio, o realismo claro, que usa, como lo hizo el ultraismo, un lenguaje coloquial, acogiéndose a elementos lingüísticos vulgares, urbanos, claramente antiestéticos, con una musicalidad que reside en la ironía, en la concisión, en la dirección recta de las palabras y los versos, no exenta de un estilo propio, amor y humor, sin caer en la “sentimentalidad” de los llamados poetas sociales, ni en la melancolía de los poetas intimistas)

El Ultraísmo representó, por tanto, la contribución española al vanguardismo literario. Un movimiento que fue intermedio, entre el Modernismo, y la Generación del 27.  Una etapa muy vacía en creación lírica que había que llenar, y que fue necesaria para pasar del Postmodernismo y Juanramonismo a una nueva visión de sociedad y poema.

Preconiza, como movimiento revolucionario que es, el poema libre –rasgo que se mantuvo durante todo el siglo XX en las demás tendencias y que prevalece actualmente-; preconiza un nuevo paradigma o concepción de método de expresarse en poesía, distinto a los paradigmas anteriores, los derivados del clasicismo que arrastraban viejas formas de poetizar basándose en la rima, estrofa y métrica en general, a pesar de la corriente modernista que ya empezaba a romper estos moldes con la inclusión de versos blancos y pie quebrado sin estrofas predeterminadas. Preconizan, como lo más destacado del lenguaje poético, la creación de imágenes (que son distintas a la creación de metáforas, aunque se apoyan en ellas para su consecución) que sean sugestivas emocionalmente con pluralidad de interpretaciones, y romper con las estampas poéticas, estáticas, que procedieran de Rubén Darío, aspirando a crear una poesía diversa, basándose e influenciados por los avances de las nuevas técnicas del cine y la fotografía intentaban acomodarse a los nuevos tiempos en el campo poético-literario. Sus temas se adherían a los hechos sociales de vitalidad pujante y  defendían una realidad social que mejorara la civilización.

Del Ultraísmo se dice que es una derivación del Creacionismo de Vicente  Huidobro, pero no es cierto, ya que la tendencia Ultraísta existía en España antes de que Huidobro la visitara. Si bien, el Creacionismo confirmó la tendencia Ultraísta y ratificó las ganas y necesidad de cambio de estética. Fueron dos movimientos complementarios que tomaron el uno del otro lo que les convino, pero cada uno caminaba por senderos particulares. Los dos preconizan variación absoluta de temas, transmutación de estilos, nuevos módulos literarios y arquetipos estéticos.

Hay que decir que los jóvenes ultraístas rechazaban la relación con el pasado en cuanto éste creara dependencia, pero se muestran respetuosos con la tradición y valores anteriores, porque no fue un movimiento destructor, sino constructor. No intenta destruir lo clásico, sino que quiere construir valores nuevos y despertar a la sociedad de su letargo literario-poético, ya que apenas se desarrolló en la prosa, sino sólo en la lírica.

En resumen, las características de método o estética que preconizaron fue:

 - Culto a la imagen como única fuerza capaz de generar poesía (la imagen múltiple, obtenidas mediante síntesis abreviadísimas que patenticen el gran dominio de la metáfora, siendo ésta cuanto más irreal y sorprendente, mejor: La imagen múltiple, es la que no explica nada, que se presta a varias interpretaciones, y es intraducible a la prosa, siendo ésta, la poesía, en el más puro sentido de la palabra)

- La síntesis.

- Juego verbal oponiendo lo patético a lo heroico.

- Usar temas prosaicos y cotidianos.

- Exaltar los avances y elementos de una nueva civilización.

- Intentar escandalizar y chocar

- Dar más importancia a la forma que al fondo, siendo sus imágenes como un rutilante espejo de colores despreocupado de coherencia, ocupado en la intensidad creadora. con símiles emocionales para crear un ambiente de “alta estética poética” sin que esto suponga sentimentalismo o emoción natural. (Actualmente también se aboga por conceptos fríos, versos sin muchos adjetivos, sintéticos e intelectuales, procurando no abusar de lo meramente emocional o que incita a la emoción en sí mismo, sino buscando la idea de lo emocional, no en lo abstracto, sino en lo concreto de la cotidianidad)

Y propusieron: Romper con los estereotipos estáticos del pasado y la tendencia a lo emotivo simplista en el arte.

Buscar la verdad poética en la verdad pensada y no en la realidad aparente, desdeñando lo anecdótico, descriptivo y emocional. 

Trasformar la poesía en un organismo autónomo vertebrado con imágenes que complementen la vida y el mundo real, pero que no lo representen en sí mismas como si fueran secuencias de espejos, sino que crearan luminosidades nuevas.

Y se decía: “hay que ser de este siglo”  (frase sospechosa e indifinitoria muy usada en la actualidad para salir del apuro al explicar la evolución temática de la literatura y el verso, como forma mediática de darle un cariz de aseveración lógica sin rapamientos de rigor, ya que todos los que vivimos en una época, somos de “este siglo” y hacemos, creativa o copiativamente, lo que se hace en “este siglo”)

(Estos rasgos de los párrafos inmediatos expuestos aquí, sí son importantes en cualquier tendencia poética para que sea “poetizante” el verso y el poema, a mi modo de entender la poesía)

(Precisamente, todo lo contrario al realismo claro al que se tiende en la actualidad, hoy año 2005: y he aquí la diferencia sustancial de uno y otro paradigma, sin que los dos sean revolucionarios y reaccionarios a sus momentos históricos sincrónicos y a la evolución histórico-diacrónica)

 - Abogan por los conceptos fríos e intelectuales, aunque los encubren.

 Todo este movimiento se desarrollo a través de las grandes revistas literarias de la época y apenas hay ediciones publicadas en libros, ni antologías. Se publicó el Manifiesto Ultraísta en las Revistas Grecia, Cervantes y Cosmopólitan en 1918 en Madrid, y en todos los periódicos madrileños, compitiendo entre ellas por proclamar quien la editó primero. Figuraba como precursor y redactor Cansinos Asséns, aunque él no firmó el manifiesto y lo hicieron Xavier Bóveda, César A. Comet, Guillermo de Torre, Pedro Garfias, J. Rivas Panedas y J. de Aroca.

Las antologías que existen se publicaron en la Revista Cervantes en Julio de 1918 por Cansinos Asséns y en la Revista Cosmópolis nº XI en 1920 por Guillermo de la Torre. Recientemente, en libro editado por Editorial Mitre  de Barcelona 1989, y dirigida por el profesor y Doctor en filología hispánica Francisco Fuentes florido.

Lo que más destaca en la tendencia ultraísta es que fue un movimiento impulsador, rebelde y de cambio. Cambio que ya se estaba sucediendo en otros campos del arte, en la ciencia, en la técnica y en el concepto social, con la revolución rusa de 1905, la revolución industrial XIX y la revolución tecnológica del XX, , intentando purificar el ambiente poético del empalagoso modernismo, para dar paso a un arte poético más novedoso, consistente y renovado, y luchar contra el sentimentalismo romántico y de todo tipo, popular y arcaico, proclamando así la auténtica modernidad.

Aspira a la total originalidad (al igual que el Creacionismo) extrayendo sus concepciones no de la vida, sino de la confluencia de la realidad externa y las puras sensaciones intraobjetivas.

En el Ultraísmo estaban permitidas todas las formas líricas, con una  condición: debía ser algo diferente a lo anterior y que pudiera tener  sentido nuevamente. Es decir, mientras el arte poético tradicional lleva implícita la cualidad imitativa de estructura predeterminada y se limita a  transcribir la realidad, el Ultraísmo, trata de ir hacia delante por la vía de las imágenes y las emociones raíces, y todas aquellas emociones que se asemejen a las primigenias en el origen comunicativo del ser humano, produciendo así, una realidad artística nueva, antes no existente.

Apoyaron el Ultraísmo Ramón Gómez de la Serna, Juan Ramón Jiménez, Valle Inclán, Gabriel Alomar y José Ortega y Gasset, quien decía “que quien no pueda innovar no debería atreverse a escribir….(y añadió) porque el arte es esencialmente irrealidad”

Para el Ultraísmo el arte poético es superior a la vida, ya que la poesía tiene en sí misma su finalidad. El poeta, decían, ha de tener un gran sentido de visión y apropiación cósmica, saber mezclar elementos vitales y recrearlos a través de imágenes atrevidas y sugestivas que induzcan a manipular juglarescamente los atributos del cielo y de la tierra.

(Hoy en general se mantiene esta idea y hay quienes ejecutan la poesía siendo drásticamente ultraísta en este sentido. Y defienden a ultranza la imagen sugestiva como único camino de expresión poética. Y abundan, en la poesía actual estos matices como si fueran novedosos o los propios del momento socio-cultural actual, sin darse cuenta que esto ya lo hacían los ultraístas)

Los poetas destacados fueron muchos, pero poco reconocidos, aunque se puede referir como el creador a Rafael Cansinos Assén, además de Juan Larrea, Gerardo Diego, Pedro Garfias, Cesar Gonzalo Ruano, Eugenio Montes, Lucia Sánchez Saoril, entre otros varios.

 Partiendo de este fenómeno que se daba en 1920 aprox. (principios del siglo XX con situaciones sociales concretas) llegamos a nuestros días tras recorrer cientos de tendencias y estilos, sin hallar nuevos caminos. Bien porque no existan, bien porque no se descubran,  bien porque aún no ha llegado el momento y aún estamos en el concepto de “éste siglo”, sin saber bien en que siglo estamos o sin tener en cuenta que no se trata de siglos, sino de evolución de la naturaleza social, política, económica,  científica y técnica del mundo, considerando que la globalización no es un producto de nuestro tiempo, sino una vuelta a las ideas paralizadas de principios del XX por los acontecimientos históricos de guerras y fronteras que han ido cambiando la faz social. Hoy vivimos en medio de una transición y cambio fundamental de la vida social, en todos los sentidos, de forma que no se ha podido aún reaccionar y se está a la expectativa de “a ver qué pasa”.  El mundo pobre se traslada en bandadas hacia los países desarrollados y ricos, nacen nuevas vicisitudes que se trasmiten a gran velocidad y el conjunto humano mundial, ya no se puede dividir en oriente y occidente, norte y sur, aunque todavía está dividido. La religión aún no se ha adecuado a los tiempos de cambio y se mantienen los hechiceros y las supersticiones aunadas con el fundamentalismo de autodefensa de lo conocido.

Existe una tendencia ultraísta de rebeldía con todo lo anterior que no cuaja. Los poetas actuales siguen escribiendo como ultraístas, creacionistas, surrealistas, realistas, etc. o mejor yo diría que hay una mezcla de todo eso, sin ser eso mismo, pero preconizando  que hay que adecuarse a los tiempos actuales, para lo cual y, sorprendentemente, se agarran muy fuertemente a las imágenes múltiples, al hermetismo y formas peculiares, como si fuera el único camino existente en poesía o ignorando que los hubiera, pareciendo anclados en ese Ultraísmo de defensa de la poesía contemporánea que ya ha dejado de ser. Al mismo tiempo se da una poesía popular basada en lo emocional, de rasgos poco cultos, de simpleza parecida al fenómeno hablado y no escrito. Por otro lado hay atisbos de realismo cotidiano con palabras frescas y bien organizadas que llevan aspecto de ser la nueva poesía, la que más arriba llamé o se llama “poesía realista sucia” o “clara” que va explicando en forma y fondo, el momento “hip-hop” que hoy se vive.

 En realidad, en mi opinión, hay tal confusión espiritual, artística, social y de sistemas estables, hay tanto desconcierto en el mundo, valores desterrados, diferencias sociales (al máximo) cataclismos, hambruna, que deberíamos hacer, no un nuevo movimiento poético de salvación, sino una ONG-poética con gritos despiadados hacia la conciencia general de la humanidad. Y más que de la humanidad, de quien dirigen los pueblos, de quien pone puertas al campo, de quien hace barcas pequeñas para que se salven unos pocos de la tormenta universal y no tienen en cuenta que cuando viene el tsunami, el ciclón, el tifón, no hay poema que lo resista, si éste, no está construido lejos de la rivera y con buenos elementos antisísmicos y anti todo.

En poesía, por tanto, hoy, se está echando mano de lo usado, consabido y gastado, por escasez de nuevos recursos. Se vuelve hacia atrás, posiblemente, para dar un salto hacia delante. Ese que todavía no se ha dado. Pero lo más grandioso es que, hoy, gracias al “internet” se escribe mucha poesía y además se lee. La sociedad tiende a encontrar en ella la paz espiritual perdida, la seguridad y la catarsis interior que la haga encontrarse en este maremagnun de cosas que están achicando las distancias y desarrollando la globalización, hasta encontrar la fórmula o el paradigma con el que formar la vida futura y la expresión artística renovada. Es la nueva forma de orar y encontrarse con lo religioso.

 Por eso, hoy, vale todo – dicen muchos- porque no hay ninguna estética de éste siglo XXI, sino que vivimos, aún, agarrados al pasado, a caballo entre la estética emocional e la estética intelectual, entre la imagen y la metáfora, frente a la idea clara y explicativa de la realidad, la pura y dura realidad, pregonando, como solución intermedia y mediática, que todo cuanto nazca de la emoción y contenga imágenes es poesía. Y, ésta concepción, puede salvar las almas, pero no la poética que, a mi juicio, es algo más que emoción: es conocimiento e ideología; expresión de lo interno y de lo externo y, sobre todo, es lenguaje especial y mediatismo  esencial del ser

Hoy está puesto “en tela de juicio” el cómo se debe escribir poesía, y está en cuarentena la nueva estética: mega-súper-neo-ultraísta.

 

 

©  Luis Vargas Alejo en Granada 2005







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