PoesiaypinturadeLuisVargasAlejo - Sobre Poesía pag-1
  Inicio y Bienvenida
  Óleos de Luis Vargas
  Sobre Poesía pag-1
  Sobre Poesía pag-2
  Sobre Poesía pag-3
  APROXIMACIÓN AL ULTRAÍSMO DE 1918
  APROXIMACIÓN AL ESTUDIO SOBRE LA OBRA DE PEDRO SALINAS (1891-1957) (GENERACIÓN DEL 27)
  Poemas del Libro_PROTEOPOEMAS
  Memorias del Limbo-Poemasa
  Libro de visitantes

 

 

 

 

 

APROXIMACIÓN AL CONCEPTO, DEFINICIÓN Y MÉTODO DE LA POESÍA

 

(Reflexiones subjetivas entresacadas de la experiencia propia y de los otros  que  escribieron  poesía  y  sobre la poesía)  a todos:   muchas gracias

(por Luis Vargas Alejo

en Granada a 7 de abril de 2004 España)  


 

Los intentos para definir la poesía han sido muy variados a lo largo de los tiempos, teniendo en cuenta además, la evolución y significado de la misma desde Homero y Herodoto hasta nuestros días, las diversas corrientes y estadios por los que ha pasado y que,  seguirá pasando, debido a los cambios, tanto filosóficos como culturales, por los que atravesó, atraviesa y atravesará, el lenguaje.

 

 
 

Mis reflexiones sobre el aspecto fundamental de la poesía actual y su manifestación en la lengua castellana, no pretenden ser, ni eruditas ni dogmáticas, ni siquiera  técnico farragosas. Simplemente pretenden dar un parecer sobre qué es la poesía, el poema y el poeta, partiendo de algunas reflexiones de autores muy reconocidos.

 

 
 

Exponer, a modo  didáctico de taller poético,  mi visión de qué y cómo ha de ser la palabra poética, para manifestarse y hacer resonancia en los sentidos y poder alcanzar el título de poesía con significado artístico.  

 

 
 

  •  

  •  ¿Qué es poesía?  

 

 
 

Según Octavio Paz, la poesía, en su esencia, es una recreación y una revelación de lo ya existente, por medio del lenguaje literario, tras la elaboración en la conciencia del poeta.
  

 

 
 

 

 
 

Pero de un lenguaje especial que, usando de la arbitrariedad semántica de las palabras, su gramática y morfología, la grafía y el significado y significante del lenguaje científico y prosaico, trata de revelar el mundo subyacentes de significados emocionales y vivenciales  que, difícilmente, pueden expresarse  de otra manera.

 

 
 

 

 

 
 

Nunca se ha podido definir bien qué fue primero, si el pensamiento o el lenguaje, pero sí está demostrado, que no hay pensamiento sin lenguaje y viceversa, y que todo pensamiento viene precedido por una emoción. 

 

 
 

 

  •  

  • La poesía, por tanto, es un lenguaje. Pero, ¿qué clase de lenguaje? 

 

 
 

Existen convencionalmente dos clases de lenguajes: el emotivo o evocativos y el indicativo.
 

 

 
 

 

 
 

Los lenguajes indicativos son calificados de informativos, referenciales y, con menos razón, los emotivos, simbólicos. La diferencia entre uno y otro es esencialmente la vieja diferencia entre el lenguaje científico y el lenguaje literario -- y, por excelencia, poético --.
 

 

 
 

 

 
 

Algunos filósofos explican que la sublimidad de la poesía actual se apoya en el hecho de que las frases poéticas son incitadoras en la forma, pero vacías de contenido. Los poetas emplean un lenguaje que «sugiere» casi todo justa y precisamente porque no parece “decir” nada.
 

 

 
 

 

 
 

Esta doctrina -- que a veces parece más bien una denuncia -- tiene, a primera vista, un aire bastante convincente. El lenguaje poético no parece describir la realidad, sino alguna otra cosa,  acaso “otra realidad”: la que nace y subyace en la emoción, en los sentires, en los deseos y en los sueños de todo ser humano y que es inenarrable con el verbo común. 
 

 

 
 

 

 
 

Si examináramos como ejemplo algún verso de algún poema sin saber ni quién lo escribió, podríamos concluir con el filósofo José Ferrater Mora:  

 

 
 

 

 
 

“Una ausencia de espejo ha devorado mis ojos...”
 

 

 
 

 

 
 

“¿Qué dice el poeta? Traducido el verso a un lenguaje «informativo», algo bastante raro. Para empezar, “ha devorado mis ojos” es un poco alarmante; ¿en qué consiste y cómo se devoran los ojos, a menos que sea «de verdad» (cosa que el poeta no quiere decir)? Lo más probable es que sea un modo de decir que los ojos han quedado como ciegos.

Pero esto es aun tolerable. ¿Qué ocurre con la “ausencia de espejo”? En primer lugar, ¿qué significa hablar, como si fuese una presencia, de una ausencia? Algunos filósofos han disertado ad nauseam sobre presencias y ausencias, pero, una vez traducidas, o interpretadas, sus digresiones, e inclusive sus juegos de palabras, se ha concluido que no eran más extravagantes que cualesquiera proposiciones modales, donde la ausencia puede ser entendida en términos de posibilidad.

Puede que el poeta no esté lejos de entender las cosas -- o la ausencia de ellas -- de este modo, aunque se le haría magro favor, en cuanto poeta, en convertirlo en un especialista en lógicas modales. En segundo término, y sobre todo, ¿cómo concebir que una ausencia de espejo pueda devorar los ojos de nadie, incluyendo los muy reales del poeta?
 

 

 
 

 

 
 

En el poema titulado Palme, Paul Valéry ha escrito:  

 

 
 

 

 
 

¡Paciencia, paciencia!

 

 
 

Paciencia en el azul [en el cielo, el cielo azul, de la Côte d'Azur]
Cada átomo de silencio
Es la ocasión [la oportunidad, la suerte, el albur] de un fruto maduro.  

 

 

 
 

¿Qué «dice» el poeta? De hecho, no «dice» (una vez más) nada.  connsideremos los dos primeros versos. No son de índole emotiva, sino     imperativa: el poeta ordena y manda al poeta -- o a todo creador -- ser     paciente. Con ello se plantea un problema suplementario: el de un lenguaje     cuyas expresiones son imperativas.

 

 
 

 

 

 
 

Puede que en este caso el poeta alcance a «decir» algo, si bien quienes más han insistido en la división de lenguajes en informativos, imperativos, etc., han observado a menudo, paradójicamente, que las expresiones imperativas pueden ser consideradas como una subclase de pseudoenunciados emotivos. Según esto, las expresiones imperativas se limitan a expresar el deseo -- o deseos -- de quienes las formulan. Consideremos el problema resuelto. ¿Qué sucede con los dos últimos versos? Serían casi extravagantes para alguien que, formado exclusivamente en las ciencias, no hubiese oído hablar nunca de poesía, aun cuando lo más probable es que, a tenor del carácter metafórico de gran parte del lenguaje corriente y moliente, hubiese hecho poesía sin saberlo, como Monsieur Jourdain -- el inevitable ejemplo -- hablaba sin saberlo en prosa. Tratemos, en efecto, de traducir dichos dos versos a un lenguaje informativo que cumpla con las condiciones pertinentes. ¿Cabe hablar en serio de «átomos de silencio»? ¿Cabe decir, con «buena conciencia científica», que los átomos de silencio ofrecen oportunidades de frutos maduros?

 

 
 

 

 

 
 

Parece, pues, que la división de los lenguajes en científicos (en general) y en poéticos (en general) es inevitable. O el escritor aspira a decir algo -- en cuyo caso su lenguaje no será poético, o lo será á son insu --, o le tiene sin cuidado decir nada -- en cuyo caso su lenguaje no será indicativo, esto es, declarativo o, si se quiere, hipotético-declarativo; en todo caso, referencial o científico.

 

 
 

 

 

 
 

Es posible que pudiéramos hablar de otra clasificación de los lenguajes. Es evidente que entre el lenguaje de la poesía y el de la ciencia hay una diferencia cualitativa: el de la ciencia depende menos del contenido que de la forma o, mejor dicho, de la estructura. Es decir, la estructura del lenguaje científico es reversible; la del lenguaje poético, irreversible. El científico puede, si quiere, alterar el orden de los vocablos, o de los símbolos, siempre que cumpla con la condición  de no alterar el sentido, conservar la correspondencia, mantener la sinonimia, el principio de simplicidad y la armonía.

 

 
 

 

 

 
 

El poeta, sin embargo, no puede alterar la estructura de su obra a riesgo de transformarla”

 

 
 

 

 

 
 

La distinción no está por lo que el lenguaje es, sino por lo que “tiende a ser”.”  (Resumen de artículo o reflexiones sobre el lenguaje poético por  José Ferrater Mora)

 

 
 

   

  •  

  •     Definiciones de la poesía.-  

 

 
 

La poesía, en suma, a diferencia de la ciencia o de la prosa, parece obedecer solo ciertas leyes: sus propias leyes.

 

 
 

 

 

 
 

La poesía en suma es indefinible.

 

 
 

 

 

 
 

Cada poema es una unidad autónoma e independiente, dependiente del poeta. Es un ideal perseguido o una realidad conseguida. Como en el amor, el primer impulso interior te lleva a escribir o a enamorarte, pero luego hay que reflexionar y trabajar ese amor o esa creación poética.

 

 
 

 

 

 
 

Juan de Mairena dijo:  “Hemos de hablar modestamente de la poesía, sin pretender definirla, ni mucho menos obtenerla, por vía experimental, químicamente pura”

 

 
 

 

 

 
 

Juan Ramón Jiménez apostilló: “La poesía, principio y fin de todo, es indefinible. Si se definiera, el definidor sería el dueño de su secreto, el dueño de ella, el verdadero, el único dios posible. Y el secreto de la poesía no lo ha sabido, no lo sabe, no lo sabrá nunca nadie, ni la poesía admite dios alguno, es diosa única de dios, por fortuna para Dios y para los poetas”

 

 
 

 

 

 
 

Vicente Aleixandre decía: que la poesía “era conocimiento implacable”

 

 
 

 

 

 
 

Giacomo Leopardi:  “la poesía es perderse en lo infinito”

 

 
 

 

 

 
 

Pedro Salinas: “la poesía es encontrar la esencia de la realidad, descubriendo el tiempo y sus interrogantes”

 

 
 

 

 

 
 

Cesar Vallejo, decía: “Un poema es una entidad vital mucho más organizada que un ser orgánico en la naturaleza. Si a un poema se le mutila un verso, una palabra, una letra, un signo ortográfico, muere.” 

 

 
 

 

 

 
 

Saint-John Perse la definía como  “la ciencia del ser”.

 

 
 

 

 

 
 

Antonio Machado lo hizo “como la palabra esencial: inquietud, angustia, temor, resignación, esperanza, impaciencia contada con signos del tiempo y revelaciones del ser en la conciencia humana”.

 

 
 

 

 

 
 

Juan Ramón Jiménez afirmaba “que la poesía es el encuentro después del hallazgo”

 

 
 

 

 

 
 

Leopold Sedar Sénghor (poeta senegalés) “la poesía es el ritmo en la palabra que tiene por objeto expresar la densidad de un misterio en el primer momento inefable. Es una forma de economía y de sustitución de pudor que traduce mejor la rica profundidad de la emoción-idea, como cuando se dice menos para decir más”

 

 
 

 

 

 
 

Boris Pasternack también dice: “la poesía es la musicalidad de las cosas que discurre a ondas para recrear con la palabra imágenes visuales”

 

 
 

 

 

 
 

Y casi todos los poetas y estudiosos del lenguaje le han dado alguna explicación más o menos coherente, tratando de explicar lo que en su esencia es inexplicable –valgan estos ejemplos expuestos aquí y entresacados de muchas lecturas- pero desde mi punto de vista el que mejor define qué es la poesía es Octavio Paz en su obra “La casa de la presencia”  donde dice: 

 

 

 
 

“la poesía es conocimiento, salvación, poder y abandono. Operación capaz de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza; ejercicio espiritual, es un método de liberación interior. La poesía revela este m